“La liturgia del fuego en el campo bravo: Toros de Guerrero”

 “La liturgia del fuego en el campo bravo: Toros de Guerrero”

Ganadería “Toros de Guerrero” Fuentes de Ebro (Zaragoza).


El campo aún despertaba cuando la finca Los Charcos abrió sus puertas. A las nueve y media de la mañana, el frío de enero se mezclaba con el aroma del desayuno y con esa expectación silenciosa que solo acompaña a los días importantes del calendario ganadero. No era una mañana cualquiera: la ganadería Toros de Guerrero celebraba su Bautismo de Fuego.

D. Miguel Ángel Salillas Cardona, mayoral de la ganadería y el ganadero José Daniel Guerrero.


En torno a José Daniel Guerrero, la afición se percibía en cada gesto y en cada detalle. Nada queda al azar en esta casa donde el bravo se cría con paciencia, respeto y una idea muy definida de lo que se busca. Antes de que el hierro entrara en juego, llegaron las faenas camperas, el apartado y la selección: ese trabajo callado y esencial que marca el futuro de una ganadería.

“El mayoral Miguel Ángel Salillas instruye a los más pequeños en los valores del campo bravo.”

David “El Kartones” Encargado de mantener los hierros candentes.

Jorge Gabas y Pepe Larrayad.

Mari Guerrero.

El Bautismo de Fuego es el primer gran rito del toro bravo. El instante en el que el becerro deja atrás el anonimato para adquirir una identidad que lo acompañará de por vida. Nombre, número y hierro. Tradición, compromiso y responsabilidad grabados a fuego.


La familia de José Daniel Guerrero, Santiago, Mateo, Anaïs y Martina.


Uno a uno, 26 reses —15 machos y 11 hembras— fueron pasando por el cajón, bajo la atenta mirada del veterinario de la AGL. Más de tres horas de trabajo duro, de precisión y de respeto por el animal. Reses nacidas entre julio de 2024 y junio de 2025 que, desde ese momento, ya forman parte de la historia viva de Toros de Guerrero.

Una ganadería joven, sí, pero con recorrido y con raíces firmes. Desde su fundación en 2017, José Daniel Guerrero ha ido construyendo un proyecto sólido, apoyado en procedencias contrastadas y en una selección constante. Los resultados comienzan a verse en los ruedos, con presencia en plazas como Zaragoza, Huesca, Ejea, Tarazona o Cariñena, y con una novillada destacada en la Feria del Pilar de 2023.

Elena Soro y Santiago Guerrero.

A fuego candente se funde un abrazo entre generaciones.

Cuando el hierro se apagó y la faena quedó cumplida, llegó el tiempo del encuentro, de la charla serena y del agradecimiento sincero. Porque el campo bravo también es eso: esfuerzo compartido, convivencia, tradición y hospitalidad. Y tras el Bautismo de Fuego, los más pequeños, el grupo de roscaderos “Los Ángeles” pudieron vivir uno de esos momentos que se guardan para siempre, haciendo lo que más aman: tentar una becerra en las propias instalaciones de la ganadería, sintiendo de cerca la emoción, el respeto y la ilusión que mantienen viva esta forma de entender el campo y el toro bravo.


“Javier Mayoral nos deleitó con una estupenda paella.”

Finalizada la faena campera y como manda la tradición, todos los asistentes se reunieron en los salones de la ganadería. En Toros de Guerrero, el esfuerzo compartido se agradece alrededor de la mesa, siendo la paella, elaborada por el cocinero Javier Mayoral, uno de los platos estrella de la jornada.


Santiago Guerrero dando un paseo a los más pequeños después de la comida.

Nuestro agradecimiento a José Daniel Guerrero por abrirnos las puertas de su casa y permitirnos compartir una jornada tan significativa. Con esa manera de entender el campo, trabajando sin prisas pero con paso firme, y con una afición sincera como motor, Toros de Guerrero camina con ilusión hacia el futuro.
El fuego, una vez más, dejó su huella. Y el camino, sin duda, merece la pena.


La liturgia del fuego en el campo bravo

El campo aún despertaba cuando la finca Los Charcos abrió sus puertas. A las nueve y media de la mañana, el frío de enero se mezclaba con el aroma del desayuno y con esa expectación silenciosa que solo acompaña a los días importantes del calendario ganadero. No era una mañana cualquiera: la ganadería Toros de Guerrero celebraba su Bautismo de Fuego.

En torno a José Daniel Guerrero, la afición se percibía en cada gesto y en cada detalle. Nada queda al azar en esta casa donde el bravo se cría con paciencia, respeto y una idea muy definida de lo que se busca. Antes de que el hierro entrara en juego, llegaron las faenas camperas, el apartado y la selección: ese trabajo callado y esencial que marca el futuro de una ganadería.

El Bautismo de Fuego es el primer gran rito del toro bravo. El instante en el que el becerro deja atrás el anonimato para adquirir una identidad que lo acompañará de por vida. Nombre, número y hierro. Tradición, compromiso y responsabilidad grabados a fuego.

Uno a uno, 26 reses —15 machos y 11 hembras— fueron pasando por el cajón, bajo la atenta mirada del veterinario de la AGL. Más de tres horas de trabajo duro, de precisión y de respeto por el animal. Reses nacidas entre julio de 2024 y junio de 2025 que, desde ese momento, ya forman parte de la historia viva de Toros de Guerrero.

Una ganadería joven, sí, pero con recorrido y con raíces firmes. Desde su fundación en 2017, José Daniel Guerrero ha ido construyendo un proyecto sólido, apoyado en procedencias contrastadas y en una selección constante. Los resultados comienzan a verse en los ruedos, con presencia en plazas como Zaragoza, Huesca, Ejea, Tarazona o Cariñena, y con una novillada destacada en la Feria del Pilar de 2023.

Cuando el hierro se apagó y la faena quedó cumplida, llegó el tiempo del encuentro, de la charla serena y del agradecimiento sincero. Porque el campo bravo también es eso: esfuerzo compartido, convivencia, tradición y hospitalidad. Y tras el Bautismo de Fuego, los más pequeños, el grupo de roscaderos “Los Ángeles” pudieron vivir uno de esos momentos que se guardan para siempre, haciendo lo que más aman: tentar una becerra en las propias instalaciones de la ganadería, sintiendo de cerca la emoción, el respeto y la ilusión que mantienen viva esta forma de entender el campo y el toro bravo.

Finalizada la faena campera y como manda la tradición, todos los asistentes se reunieron en los salones de la ganadería. En Toros de Guerrero, el esfuerzo compartido se agradece alrededor de la mesa, siendo la paella, elaborada por el cocinero Javier Mayoral, uno de los platos estrella de la jornada.

Nuestro agradecimiento a José Daniel Guerrero por abrirnos las puertas de su casa y permitirnos compartir una jornada tan significativa. Con esa manera de entender el campo, trabajando sin prisas pero con paso firme, y con una afición sincera como motor, Toros de Guerrero camina con ilusión hacia el futuro.
El fuego, una vez más, dejó su huella. Y el camino, sin duda, merece la pena.

“Hermanos Oro Vela: Forjando el Carácter del Toro Bravo”

“Hermanos Oro Vela: Forjando el Carácter del Toro Bravo”

Ganadería “Hnos Oro Vela” Tabuenca (Zaragoza).


Historia de la Ganadería Hermanos Oro Vela S.C.

La ganadería Hermanos Oro Vela S.C. nace del arraigo al campo y de una afición taurina profundamente enraizada en la familia Oro Vela, vinculada desde siempre a la tradición de los festejos populares. Su historia se escribe a los pies del Moncayo, en el término municipal de Tabuenca (Zaragoza), donde el respeto por el toro y la fidelidad a un encaste histórico han marcado cada paso del proyecto.



Los orígenes: una ilusión hecha ganadería (2006–2008)

El germen de la ganadería surge en 2006, cuando la familia decide dar forma a un sueño largamente meditado: crear su propia vacada de reses bravas en Aragón. Para ello, comienzan acondicionando su finca “Fuente Royal”, un enclave privilegiado por su orografía, altitud y dureza climática, factores idóneos para la cría del toro bravo.



El paso decisivo llega en noviembre de 2008, con la adquisición de 32 añojas de Casta Navarra a D. Nicolás Aranda Abad, histórico ganadero de Villafranca (Navarra). Esta compra define desde el inicio la personalidad de la casa: apostar por un encaste antiguo, rústico y exigente, muy ligado a los festejos populares. Pocos días después se incorpora un cabestro berrendo en colorado, procedente de mansos de Florito (Madrid), completando así el primer núcleo ganadero.



Consolidación y primeros frutos (2009–2010)

En junio de 2009, la ganadería refuerza su base genética con la compra de un semental también a Nicolás Aranda, que cubrirá a las hembras durante dos temporadas. Ese mismo año, tras cumplir los requisitos administrativos y ganaderos, Hermanos Oro Vela ingresa oficialmente en la Asociación de Ganaderos de Lidia (AGL), adquiriendo el hierro a D.ª Adelaida Rodríguez García (Salamanca). Desde entonces, la ganadería queda inscrita bajo la sigla ASA, con divisa roja y verde, señal hendida en la izquierda y despuntada en la derecha, y el hierro distintivo de la casa: una “V” dentro de una “O”.



La primavera de 2010 marca un hito fundamental: nacen las primeras crías propias, fruto del trabajo de selección iniciado años atrás. Este hecho representa el verdadero comienzo del ciclo productivo de la ganadería y confirma que el proyecto avanza con paso firme. Posteriormente, en 2021, se incorporó un lote de vacas de Samuel Flores. Actualmente, la procedencia principal es Casta Navarra, que, por su continuidad en el tiempo y la selección propia realizada en la finca, puede considerarse ya un encaste propio.



Fuente Royal: el carácter del toro

La finca Fuente Royal, situada entre los 750 y 1.100 metros de altitud, cuenta con alrededor de 170 hectáreas de monte y labor. Su clima continental extremo —inviernos duros con temperaturas que pueden descender hasta los -12 ºC y veranos que superan los 35 ºC— actúa como un filtro natural. En este entorno exigente se forja el carácter del toro de Hermanos Oro Vela: animales resistentes, móviles y con temperamento, fiel reflejo de la Casta Navarra.



Presente y continuidad

Hoy, la ganadería cuenta con un censo aproximado de 250 cabezas de reses bravas, destinadas principalmente a festejos populares: encierros, sueltas y celebraciones tradicionales en Aragón y otras comunidades. Al frente del hierro se encuentra D. Víctor Oro García, representante y continuador del legado familiar, que combina el saber heredado con una visión actual de la gestión ganadera, apostando por la cercanía, la transparencia y la difusión del trabajo diario, apoyado por el equipo de campo y el mayoral Alejandro Hufra.



Una ganadería con identidad

Hermanos Oro Vela S.C. es hoy mucho más que una explotación ganadera. Es el reflejo de una forma de entender el toro bravo: respeto al origen, fidelidad al encaste y compromiso con la autenticidad. Desde Tabuenca, y bajo la sigla ASA, la ganadería sigue escribiendo su historia con la mirada puesta en el futuro, sin renunciar a las raíces que la hicieron nacer.

Nuestro más sincero agradecimiento a Víctor y Ángel por su cercanía y generosidad al abrirnos las puertas de su casa. Gracias por compartir su tiempo, su trabajo diario y una forma de entender el campo y el toro basada en el esfuerzo, la tradición y la autenticidad.



“Hermanos Oro Vela: Forjando el Carácter del Toro Bravo”

Historia de la Ganadería Hermanos Oro Vela S.C.

La ganadería Hermanos Oro Vela S.C. nace del arraigo al campo y de una afición taurina profundamente enraizada en la familia Oro Vela, vinculada desde siempre a la tradición de los festejos populares. Su historia se escribe a los pies del Moncayo, en el término municipal de Tabuenca (Zaragoza), donde el respeto por el toro y la fidelidad a un encaste histórico han marcado cada paso del proyecto.

Los orígenes: una ilusión hecha ganadería (2006–2008)

El germen de la ganadería surge en 2006, cuando la familia decide dar forma a un sueño largamente meditado: crear su propia vacada de reses bravas en Aragón. Para ello, comienzan acondicionando su finca “Fuente Royal”, un enclave privilegiado por su orografía, altitud y dureza climática, factores idóneos para la cría del toro bravo.

El paso decisivo llega en noviembre de 2008, con la adquisición de 32 añojas de Casta Navarra a D. Nicolás Aranda Abad, histórico ganadero de Villafranca (Navarra). Esta compra define desde el inicio la personalidad de la casa: apostar por un encaste antiguo, rústico y exigente, muy ligado a los festejos populares. Pocos días después se incorpora un cabestro berrendo en colorado, procedente de mansos de Florito (Madrid), completando así el primer núcleo ganadero.

Consolidación y primeros frutos (2009–2010)

En junio de 2009, la ganadería refuerza su base genética con la compra de un semental también a Nicolás Aranda, que cubrirá a las hembras durante dos temporadas. Ese mismo año, tras cumplir los requisitos administrativos y ganaderos, Hermanos Oro Vela ingresa oficialmente en la Asociación de Ganaderos de Lidia (AGL), adquiriendo el hierro a D.ª Adelaida Rodríguez García (Salamanca). Desde entonces, la ganadería queda inscrita bajo la sigla ASA, con divisa roja y verde, señal hendida en la izquierda y despuntada en la derecha, y el hierro distintivo de la casa: una “V” dentro de una “O”.

La primavera de 2010 marca un hito fundamental: nacen las primeras crías propias, fruto del trabajo de selección iniciado años atrás. Este hecho representa el verdadero comienzo del ciclo productivo de la ganadería y confirma que el proyecto avanza con paso firme. Posteriormente, en 2021, se incorporó un lote de vacas de Samuel Flores. Actualmente, la procedencia principal es Casta Navarra, que, por su continuidad en el tiempo y la selección propia realizada en la finca, puede considerarse ya un encaste propio.

Fuente Royal: el carácter del toro

La finca Fuente Royal, situada entre los 750 y 1.100 metros de altitud, cuenta con alrededor de 170 hectáreas de monte y labor. Su clima continental extremo —inviernos duros con temperaturas que pueden descender hasta los -12 ºC y veranos que superan los 35 ºC— actúa como un filtro natural. En este entorno exigente se forja el carácter del toro de Hermanos Oro Vela: animales resistentes, móviles y con temperamento, fiel reflejo de la Casta Navarra.

Presente y continuidad

Hoy, la ganadería cuenta con un censo aproximado de 250 cabezas de reses bravas, destinadas principalmente a festejos populares: encierros, sueltas y celebraciones tradicionales en Aragón y otras comunidades. Al frente del hierro se encuentra D. Víctor Oro García, representante y continuador del legado familiar, que combina el saber heredado con una visión actual de la gestión ganadera, apostando por la cercanía, la transparencia y la difusión del trabajo diario, apoyado por el equipo de campo y el mayoral Alejandro Hufra.

Una ganadería con identidad

Hermanos Oro Vela S.C. es hoy mucho más que una explotación ganadera. Es el reflejo de una forma de entender el toro bravo: respeto al origen, fidelidad al encaste y compromiso con la autenticidad. Desde Tabuenca, y bajo la sigla ASA, la ganadería sigue escribiendo su historia con la mirada puesta en el futuro, sin renunciar a las raíces que la hicieron nacer.

Nuestro más sincero agradecimiento a Víctor y Ángel por su cercanía y generosidad al abrirnos las puertas de su casa. Gracias por compartir su tiempo, su trabajo diario y una forma de entender el campo y el toro basada en el esfuerzo, la tradición y la autenticidad.