TOROS DE GUERRERO: UN SUEÑO HECHO REALIDAD

TOROS DE GUERRERO: UN SUEÑO HECHO REALIDAD

Toros de Guerrero Fuentes de Ebro (Zaragoza).


Guerrero, número 27. Una tarde en la que el trabajo, la ilusión y la pasión por el toro bravo encontraron su recompensa en la plaza.

Miguel Ángel Salillas (mayoral), José Daniel Guerrero (ganadero) y David «El Kartones» (vaquero).

Hay momentos en la vida de una ganadería que difícilmente se pueden explicar con palabras. Momentos en los que años de trabajo, dedicación, paciencia e ilusión encuentran su recompensa. Uno de ellos llega cuando un novillo salta a la plaza y comienza a expresar con sus embestidas todo aquello que durante tanto tiempo se ha buscado en el campo.


Joaquín Vallés, “Ximo”

La bravura, humillación, la entrega, la clase y la fijeza no aparecen por casualidad. Detrás de estas cualidades hay años de selección genética, conocimiento de las reatas, elección de sementales y decisiones tomadas con la mirada puesta en el futuro. Un trabajo silencioso que comienza mucho antes del nacimiento del animal.


Miguel Ángel Salillas (mayoral), José Daniel Guerrero (ganadero). 

El ganadero deposita en cada cruce una parte de su conocimiento y de su ilusión. Después llegan la crianza, los cuidados y los años en el campo, hasta que el animal tiene la oportunidad de demostrar su verdadera condición en la plaza.

Por eso, cuando un novillo embiste con clase, humilla, repite y va creciendo a lo largo de la lidia, la emoción de quienes lo han criado adquiere un significado especial. Es comprobar que tantos años de esfuerzo han merecido la pena. Es ver cómo aquel sueño nacido en el campo toma forma sobre la arena.

El pasado 31 de octubre llegó uno de esos momentos para la ganadería Toros de Guerrero.

En aquella tarde se lidiaron cuatro novillos de Toros de Guerrero, que ofrecieron un extraordinario juego en conjunto. El primero destacó por su buen comportamiento, mientras que el segundo y el tercero también dejaron buenas sensaciones. Pero fue el cuarto el que puso el broche de oro a la tarde, mostrando unas condiciones excepcionales de bravura, entrega y clase, que le hicieron merecedor de la vuelta al ruedo.

El protagonista fue el número 27, de nombre Guerrero, lidiado en cuarto lugar por el novillero Joaquín Vallés, “Ximo”, en la clase práctica organizada por la Escuela Taurina Oscense. Su comportamiento durante la lidia conquistó el reconocimiento del público y fue premiado con la vuelta al ruedo.

Detrás de esta satisfacción están también quienes viven de cerca el trabajo diario de la ganadería, conocen cada animal y sienten como propio cada paso que da en la plaza.

Es el caso de José Daniel Guerrero, propietario y ganadero, y Miguel Ángel Salillas, mayoral de Toros de Guerrero, dos figuras fundamentales en el día a día de la ganadería. Ambos fueron testigos de una tarde en la que la dedicación, la experiencia y el trabajo de tantos años encontraron su recompensa sobre la arena.

Porque la satisfacción de un ganadero y de un mayoral va mucho más allá de los trofeos y los reconocimientos. Está en ver cómo un animal desarrolla su bravura, se entrega y permite al torero expresar su concepto del toreo.

Guerrero, número 27. Un nombre, un hierro y una tarde para el recuerdo. Porque detrás de una gran embestida siempre hay una historia de trabajo, pasión y esperanza nacida en el campo.

Como premio a la bravura del novillo, Joaquín Vallés, «Ximo», y el mayoral Miguel Ángel Salillas comparten la vuelta al ruedo.


TOROS DE GUERRERO: UN SUEÑO HECHO REALIDAD

Guerrero, número 27. Una tarde en la que el trabajo, la ilusión y la pasión por el toro bravo encontraron su recompensa en la plaza.

Hay momentos en la vida de una ganadería que difícilmente se pueden explicar con palabras. Momentos en los que años de trabajo, dedicación, paciencia e ilusión encuentran su recompensa. Uno de ellos llega cuando un novillo salta a la plaza y comienza a expresar con sus embestidas todo aquello que durante tanto tiempo se ha buscado en el campo.

La bravura, humillación, la entrega, la clase y la fijeza no aparecen por casualidad. Detrás de estas cualidades hay años de selección genética, conocimiento de las reatas, elección de sementales y decisiones tomadas con la mirada puesta en el futuro. Un trabajo silencioso que comienza mucho antes del nacimiento del animal.

El ganadero deposita en cada cruce una parte de su conocimiento y de su ilusión. Después llegan la crianza, los cuidados y los años en el campo, hasta que el animal tiene la oportunidad de demostrar su verdadera condición en la plaza.

Por eso, cuando un novillo embiste con clase, humilla, repite y va creciendo a lo largo de la lidia, la emoción de quienes lo han criado adquiere un significado especial. Es comprobar que tantos años de esfuerzo han merecido la pena. Es ver cómo aquel sueño nacido en el campo toma forma sobre la arena.

El pasado 31 de octubre llegó uno de esos momentos para la ganadería Toros de Guerrero.

En aquella tarde se lidiaron cuatro novillos de Toros de Guerrero, que ofrecieron un extraordinario juego en conjunto. El primero destacó por su buen comportamiento, mientras que el segundo y el tercero también dejaron buenas sensaciones. Pero fue el cuarto el que puso el broche de oro a la tarde, mostrando unas condiciones excepcionales de bravura, entrega y clase, que le hicieron merecedor de la vuelta al ruedo.

El protagonista fue el número 27, de nombre Guerrero, lidiado en cuarto lugar por el novillero Joaquín Vallés, “Ximo”, en la clase práctica organizada por la Escuela Taurina Oscense. Su comportamiento durante la lidia conquistó el reconocimiento del público y fue premiado con la vuelta al ruedo.

Detrás de esta satisfacción están también quienes viven de cerca el trabajo diario de la ganadería, conocen cada animal y sienten como propio cada paso que da en la plaza.

Es el caso de José Daniel Guerrero, propietario y ganadero, y Miguel Ángel Salillas, mayoral de Toros de Guerrero, dos figuras fundamentales en el día a día de la ganadería. Ambos fueron testigos de una tarde en la que la dedicación, la experiencia y el trabajo de tantos años encontraron su recompensa sobre la arena.

Porque la satisfacción de un ganadero y de un mayoral va mucho más allá de los trofeos y los reconocimientos. Está en ver cómo un animal desarrolla su bravura, se entrega y permite al torero expresar su concepto del toreo.

Guerrero, número 27. Un nombre, un hierro y una tarde para el recuerdo. Porque detrás de una gran embestida siempre hay una historia de trabajo, pasión y esperanza nacida en el campo.

 


"ANGELITO": EL SUEÑO DE UN TORERO

"ANGELITO": EL SUEÑO DE UN TORERO

ÁNGEL MENA PUENTE, «ANGELITO»

Una joven promesa del toreo que comienza a hacer realidad su sueño


Hay sueños que nacen desde la infancia y que, con esfuerzo e ilusión, comienzan a hacerse realidad. Es el caso de Ángel Mena Puente, “Angelito”, un joven oscense de 14 años que, desde muy pequeño, tuvo claro que quería ser torero.

Su afición nació durante las fiestas de San Lorenzo de Huesca, cuando, subido a los hombros de su madre, Marta, contempló al maestro Juan José Padilla salir por la puerta grande. Aquel día pronunció unas palabras que marcarían su futuro: “Mamá, quiero ser como Padilla”.

Con apenas seis años comenzó a acercarse a la Plaza de Toros de Huesca, donde descubrió la Escuela Taurina Oscense y encontró el apoyo de Pablo Ciprés y del maestro Ricardo Aguín, «El Molinero». Bajo sus enseñanzas, aquel niño que jugaba con un capote empezó a formarse con constancia, sacrificio y una enorme afición.

Desde entonces, Ángel ha ido creciendo como torero, participando en diferentes festejos y sumando experiencias. Entre sus primeros recuerdos destaca su actuación en Logroño, con tan solo nueve años, ante una plaza prácticamente llena. Hoy continúa aprendiendo, superando las dificultades propias del toreo y tomando como referentes a figuras como Juan José Padilla, Roca Rey y Juan Ortega.

En este camino resulta fundamental el respaldo de su familia y de la Peña Taurina Angelistas, presentada oficialmente el 25 de octubre de 2025 en la Plaza de Toros de Huesca. Una iniciativa nacida del cariño de familiares, amigos y aficionados para ayudarle a seguir formándose y abrirse camino en el mundo taurino.

Uno de los momentos más emocionantes de su corta trayectoria llegó el 31 de octubre de 2026, cuando se presentó ante sus paisanos en el coso oscense para lidiar un novillo de la ganadería aragonesa de Alberto Álvarez. Una tarde inolvidable que culminó con el corte de dos orejas y una triunfal salida a hombros por la puerta grande.

A sus 14 años, “Angelito” tiene todavía un largo camino por recorrer, pero conserva intacta aquella ilusión que despertó siendo niño. Cuenta con el apoyo de su familia, la experiencia de sus maestros y el cariño de una afición que sigue de cerca sus pasos.

Aquel niño que soñaba con ser torero desde los hombros de su madre empieza hoy a escribir su propia historia en los ruedos. Una historia de vocación, esfuerzo y sueños por cumplir.

Ángel Mena Puente, “Angelito”: una joven ilusión y un nombre que comienza a abrirse camino en el mundo del toro.

ÁNGEL MENA PUENTE, «ANGELITO»


"ANGELITO": EL SUEÑO DE UN TORERO

ÁNGEL MENA PUENTE, «ANGELITO»

Una joven promesa del toreo que comienza a hacer realidad su sueño

Hay sueños que nacen desde la infancia y que, con esfuerzo e ilusión, comienzan a hacerse realidad. Es el caso de Ángel Mena Puente, “Angelito”, un joven oscense de 14 años que, desde muy pequeño, tuvo claro que quería ser torero.

Su afición nació durante las fiestas de San Lorenzo de Huesca, cuando, subido a los hombros de su madre, Marta, contempló al maestro Juan José Padilla salir por la puerta grande. Aquel día pronunció unas palabras que marcarían su futuro: “Mamá, quiero ser como Padilla”.

Con apenas seis años comenzó a acercarse a la Plaza de Toros de Huesca, donde descubrió la Escuela Taurina Oscense y encontró el apoyo de Pablo Ciprés y del maestro Ricardo Aguín, «El Molinero». Bajo sus enseñanzas, aquel niño que jugaba con un capote empezó a formarse con constancia, sacrificio y una enorme afición.

Desde entonces, Ángel ha ido creciendo como torero, participando en diferentes festejos y sumando experiencias. Entre sus primeros recuerdos destaca su actuación en Logroño, con tan solo nueve años, ante una plaza prácticamente llena. Hoy continúa aprendiendo, superando las dificultades propias del toreo y tomando como referentes a figuras como Juan José Padilla, Roca Rey y Juan Ortega.

En este camino resulta fundamental el respaldo de su familia y de la Peña Taurina Angelistas, presentada oficialmente el 25 de octubre de 2025 en la Plaza de Toros de Huesca. Una iniciativa nacida del cariño de familiares, amigos y aficionados para ayudarle a seguir formándose y abrirse camino en el mundo taurino.

Uno de los momentos más emocionantes de su corta trayectoria llegó el 31 de octubre de 2026, cuando se presentó ante sus paisanos en el coso oscense para lidiar un novillo de la ganadería aragonesa de Alberto Álvarez. Una tarde inolvidable que culminó con el corte de dos orejas y una triunfal salida a hombros por la puerta grande.

A sus 14 años, “Angelito” tiene todavía un largo camino por recorrer, pero conserva intacta aquella ilusión que despertó siendo niño. Cuenta con el apoyo de su familia, la experiencia de sus maestros y el cariño de una afición que sigue de cerca sus pasos.

Aquel niño que soñaba con ser torero desde los hombros de su madre empieza hoy a escribir su propia historia en los ruedos. Una historia de vocación, esfuerzo y sueños por cumplir.

Ángel Mena Puente, “Angelito”: una joven ilusión y un nombre que comienza a abrirse camino en el mundo del toro.

Huesca despide su temporada taurina con una tarde de ilusión, entrega y futuro

Huesca despide su temporada taurina con una tarde de ilusión, entrega y futuro

Cuatro alumnos abrieron la puerta grande en una extraordinaria clase práctica organizada por la Escuela Taurina Oscense, con seis jóvenes representantes de distintas escuelas y dos novillos premiados con la vuelta al ruedo.

La plaza de toros de Huesca puso el broche final a su temporada taurina el sábado 31 de octubre, con una interesante clase práctica que reunió a seis jóvenes alumnos de diferentes escuelas taurinas. Una tarde de ilusión, aprendizaje y entrega, en la que el futuro del toreo fue el gran protagonista.

Asier Abadiano.  E.T. Oscense

Abrió plaza el oscense Asier Abadiano, que mostró oficio, buenas maneras y disposición ante su oponente, aunque no pudo pasear trofeos.


A las cinco de la tarde comenzó el festejo, organizado por la Escuela Taurina Oscense, con la participación de Asier Abadiano, Joaquín Vallés y Ángel Mena, «Angelito», de la escuela anfitriona; Manuel León, de Badajoz; Diego Gil, de la Escuela Taurina José Cubero «Yiyo», de Madrid, e Izan Alonso, de Guadalajara.


Se lidiaron cuatro novillos de Toros de Guerrero, uno de Torreana y otro de Alberto Álvarez, en una clase práctica impartida por Ricardo Aguín, «El Molinero».


Manuel León.  E.T. Badajoz


A continuación, Manuel León y Diego Gil protagonizaron dos actuaciones destacadas, mostrando entrega y buen concepto. Ambos acertaron con la espada y consiguieron cortar las dos orejas de sus respectivos novillos.







Diego Gil.  E.T. “José Cubero Yiyo” de Madrid








Joaquín Vallés.  E.T. Oscense

El cuarto turno correspondió a Joaquín Vallés, que recibió a su oponente a puerta gayola y firmó una faena de gran entrega, conectando con los tendidos y consiguiendo las dos orejas.







Izan Alonso.  E.T. Guadalajara

En quinto lugar actuó Izan Alonso, de la Escuela Taurina de Guadalajara, que encontró en el novillo de Torreana un excelente colaborador. Su actuación fue premiada con una oreja.








“Angelito”.  E.T. Oscense

Cerró el festejo Ángel Mena, «Angelito», alumno de la Escuela Taurina Oscense. A sus catorce años, volvió a demostrar su ilusión y voluntad, firmando una actuación que fue premiada con las dos orejas y puso un brillante broche a la tarde.






De esta manera, Manuel León, Diego Gil, Joaquín Vallés y Angelito salieron a hombros por la puerta grande, convirtiéndose en los cuatro triunfadores de la jornada.

En el apartado ganadero, dos novillos fueron premiados con la vuelta al ruedo, uno de Toros de Guerrero y otro de Torreana, como reconocimiento a su buen juego.

La Escuela Taurina Oscense realizó una valoración muy positiva de la jornada, que puso fin a un intenso fin de semana organizado por la Peña Taurina. Un programa que comenzó el viernes con la charla homenaje a Tomás Luna, moderada por Javier García Antón, director de El Diario de Huesca, y continuó el sábado con el almuerzo y la misa de la fiesta anual de la Peña.

Así, Huesca cerró su temporada taurina mirando al futuro, con seis jóvenes compartiendo una misma pasión y demostrando que la cantera sigue viva. Una tarde de oportunidades, aprendizaje y mucha ilusión por montera.

Organiza: Escuela Taurina Oscense.

Colaboran: Ayuntamiento de Huesca y Diputación Provincial de Huesca.


Huesca despide su temporada taurina con una tarde de ilusión, entrega y futuro

Cuatro alumnos abrieron la puerta grande en una extraordinaria clase práctica organizada por la Escuela Taurina Oscense, con seis jóvenes representantes de distintas escuelas y dos novillos premiados con la vuelta al ruedo.

La plaza de toros de Huesca puso el broche final a su temporada taurina el sábado 31 de octubre, con una interesante clase práctica que reunió a seis jóvenes alumnos de diferentes escuelas taurinas. Una tarde de ilusión, aprendizaje y entrega, en la que el futuro del toreo fue el gran protagonista.

A las cinco de la tarde comenzó el festejo, organizado por la Escuela Taurina Oscense, con la participación de Asier Abadiano, Joaquín Vallés y Ángel Mena, «Angelito», de la escuela anfitriona; Manuel León, de Badajoz; Diego Gil, de la Escuela Taurina José Cubero «Yiyo», de Madrid, e Izan Alonso, de Guadalajara.

Se lidiaron cuatro novillos de Toros de Guerrero, uno de Torreana y otro de Alberto Álvarez, en una clase práctica impartida por Ricardo Aguín, «El Molinero».

Abrió plaza el oscense Asier Abadiano, que mostró oficio, buenas maneras y disposición ante su oponente, aunque no pudo pasear trofeos.

A continuación, Manuel León y Diego Gil protagonizaron dos actuaciones destacadas, mostrando entrega y buen concepto. Ambos acertaron con la espada y consiguieron cortar las dos orejas de sus respectivos novillos.

El cuarto turno correspondió a Joaquín Vallés, que recibió a su oponente a puerta gayola y firmó una faena de gran entrega, conectando con los tendidos y consiguiendo las dos orejas.

En quinto lugar actuó Izan Alonso, de la Escuela Taurina de Guadalajara, que encontró en el novillo de Torreana un excelente colaborador. Su actuación fue premiada con una oreja.

Cerró el festejo Ángel Mena, «Angelito», alumno de la Escuela Taurina Oscense. A sus catorce años, volvió a demostrar su ilusión y voluntad, firmando una actuación que fue premiada con las dos orejas y puso un brillante broche a la tarde.

De esta manera, Manuel León, Diego Gil, Joaquín Vallés y Angelito salieron a hombros por la puerta grande, convirtiéndose en los cuatro triunfadores de la jornada.

En el apartado ganadero, dos novillos fueron premiados con la vuelta al ruedo, uno de Toros de Guerrero y otro de Torreana, como reconocimiento a su buen juego.

La Escuela Taurina Oscense realizó una valoración muy positiva de la jornada, que puso fin a un intenso fin de semana organizado por la Peña Taurina. Un programa que comenzó el viernes con la charla homenaje a Tomás Luna, moderada por Javier García Antón, director de El Diario de Huesca, y continuó el sábado con el almuerzo y la misa de la fiesta anual de la Peña.

Así, Huesca cerró su temporada taurina mirando al futuro, con seis jóvenes compartiendo una misma pasión y demostrando que la cantera sigue viva. Una tarde de oportunidades, aprendizaje y mucha ilusión por montera.

Organiza: Escuela Taurina Oscense.

Colaboran: Ayuntamiento de Huesca y Diputación Provincial de Huesca.