Día de herradero en El Ancla: tradición junto al río Gállego

Día de herradero en El Ancla: tradición junto al río Gállego

La ganadería de Alejandro Ibáñez celebró su herradero en la finca San Antonio, una jornada de campo bravo en la que los becerros recibieron el hierro que marcará su identidad.


Alejandro Ibáñez García



La ganadería El Ancla, propiedad de Alejandro Ibáñez García, celebró su herradero en la finca San Antonio, en Zuera, una de las jornadas más tradicionales del campo bravo, donde los becerros reciben el hierro que marcará su identidad.

Jesús Ruíz.

Hierro de la ganadería.



 

La mañana amaneció fría y húmeda a orillas del río Gállego. Desde primera hora, la finca comenzó a llenarse de actividad mientras el equipo de la ganadería preparaba los corrales y apartaba los animales que protagonizarían la jornada.




El herradero, considerado el “bautismo de fuego” del toro bravo, es el momento en el que cada becerro recibe su número, el hierro y la señal de la casa. Durante más de dos horas se herraron reses nacidas entre julio de 2023 y junio de 2025, todas ellas con el hierro de El Ancla y su señal característica: el despunte en ambas orejas.


La ganadería fue fundada en 2019 por Alejandro Ibáñez junto a Juan García Latas. El proyecto comenzó con animales de Gerardo Ortega, a los que se sumaron posteriormente reses de José Antonio Baigorri, además de una línea de Casta Navarra procedente de Faure y Domínguez, y animales de la ganadería El Piteo.


Hoy el ganado pasta en las 120 hectáreas de la finca San Antonio, donde se mantienen separadas las distintas líneas con un objetivo claro: seleccionar animales bravos, encastados y con personalidad.

Ganadería “El Ancla”. Zuera (Zaragoza).

Como manda la tradición del campo bravo, tras el trabajo llegó el momento de compartir mesa y conversación entre ganaderos, amigos y aficionados.

Finca “San Antonio”.

Nuestro agradecimiento a Alejandro Ibáñez García por abrirnos las puertas de su casa y permitirnos vivir una jornada tan especial. Una ganadería joven que avanza con paso firme y afición verdadera a orillas del Gállego.



Día de herradero en El Ancla
Tradición y campo bravo a orillas del río Gállego

La ganadería El Ancla, propiedad de Alejandro Ibáñez García, celebró su herradero en la finca San Antonio, en Zuera, una de las jornadas más tradicionales del campo bravo, donde los becerros reciben el hierro que marcará su identidad.

La mañana amaneció fría y húmeda a orillas del río Gállego. Desde primera hora, la finca comenzó a llenarse de actividad mientras el equipo de la ganadería preparaba los corrales y apartaba los animales que protagonizarían la jornada.

El herradero, considerado el “bautismo de fuego” del toro bravo, es el momento en el que cada becerro recibe su número, el hierro y la señal de la casa. Durante más de dos horas se herraron reses nacidas entre julio de 2023 y junio de 2025, todas ellas con el hierro de El Ancla y su señal característica: el despunte en ambas orejas.

La ganadería fue fundada en 2019 por Alejandro Ibáñez junto a Juan García Latas. El proyecto comenzó con animales de Gerardo Ortega, a los que se sumaron posteriormente reses de José Antonio Baigorri, además de una línea de Casta Navarra procedente de Faure y Domínguez, y animales de la ganadería El Piteo.

Hoy el ganado pasta en las 120 hectáreas de la finca San Antonio, donde se mantienen separadas las distintas líneas con un objetivo claro: seleccionar animales bravos, encastados y con personalidad.

Como manda la tradición del campo bravo, tras el trabajo llegó el momento de compartir mesa y conversación entre ganaderos, amigos y aficionados.


Ganadería Toros de Mollalta, Tirteafuera (Ciudad Real)



Toros de Mollalta: el toro bravo en las dehesas del Valle de Alcudia


Dª Inés López Salinas

En pleno Valle de Alcudia, una de las zonas con más tradición de toro bravo en España, se encuentra la finca “El Espino”, donde se crían los toros de la ganadería Toros de Mollalta. Allí, entre encinas y amplios cercados de dehesa, el toro crece con espacio, tranquilidad y el cuidado diario del campo.

La finca está situada en Tirteafuera, pedanía de Almodóvar del Campo, en la provincia de Ciudad Real, un entorno muy ligado históricamente a la cría del toro de lidia.

Los comienzos

La ganadería Toros de Mollalta nació en 1998, creada dentro de la Unión de Criadores de Toros de Lidia. Sus primeros animales fueron 50 vacas y dos sementales procedentes de Torrealta, una línea ganadera muy reconocida dentro del mundo del toro.

Desde el principio se buscó criar un toro con clase, movilidad y buen comportamiento en la embestida, cualidades muy valoradas por los toreros.

Una etapa de crecimiento

En 2007 comienza una nueva etapa para la ganadería con la llegada de su actual propiedad. En esos años se refuerza mucho la ganadería incorporando 236 vacas de Torrealta y El Toñanejo, además de diez sementales también de Torrealta.


Su divisa es azul y roja, y la señal de las reses es orejisana en ambas orejas.


Con este refuerzo se consigue formar una ganadería más sólida y con una línea más definida, siempre manteniendo la base genética de Torrealta.

En 2009, el trabajo realizado en el campo recibe un reconocimiento importante cuando la ganadería pasa a formar parte del Grupo Primero de la Unión de Criadores de Toros de Lidia.


La ganadería hoy

En 2011 la ganadería queda definitivamente configurada con el nombre de Toros de Mollalta, tal y como se conoce actualmente.


La representante de la ganadería es Dª Inés López Salinas, mientras que el trabajo diario en el campo lo dirige el mayoral Francisco Blanco, encargado del cuidado del ganado y de la selección de los animales.



El toro que se busca

En Toros de Mollalta se trabaja para criar un toro bien hecho, con movilidad y con calidad cuando embiste, pero siempre con la presencia y seriedad que debe tener un toro bravo.


Criados en las dehesas de El Espino, los toros crecen en libertad dentro del campo, algo fundamental para su desarrollo.


Un hierro joven con futuro

Aunque es una ganadería relativamente joven dentro del campo bravo, Toros de Mollalta ha ido consolidando su nombre gracias al trabajo constante y a la selección cuidadosa de sus animales.


Hoy, en las dehesas del Valle de Alcudia, el hierro continúa su camino con la idea de seguir criando toros con bravura, calidad y emoción, manteniendo viva la tradición del toro bravo.


Un agradecimiento especial a Dª Inés López Salinas y a todo el equipo por abrirnos las puertas de su casa y permitirnos conocer de cerca su trabajo.


Toros de Mollalta: el toro bravo en las dehesas del Valle de Alcudia

En pleno Valle de Alcudia, una de las zonas con más tradición de toro bravo en España, se encuentra la finca “El Espino”, donde se crían los toros de la ganadería Toros de Mollalta. Allí, entre encinas y amplios cercados de dehesa, el toro crece con espacio, tranquilidad y el cuidado diario del campo.

La finca está situada en Tirteafuera, pedanía de Almodóvar del Campo, en la provincia de Ciudad Real, un entorno muy ligado históricamente a la cría del toro de lidia.

Los comienzos

La ganadería Toros de Mollalta nació en 1998, creada dentro de la Unión de Criadores de Toros de Lidia. Sus primeros animales fueron 50 vacas y dos sementales procedentes de Torrealta, una línea ganadera muy reconocida dentro del mundo del toro.

Desde el principio se buscó criar un toro con clase, movilidad y buen comportamiento en la embestida, cualidades muy valoradas por los toreros.

Una etapa de crecimiento

En 2007 comienza una nueva etapa para la ganadería con la llegada de su actual propiedad. En esos años se refuerza mucho la ganadería incorporando 236 vacas de Torrealta y El Toñanejo, además de diez sementales también de Torrealta.

Con este refuerzo se consigue formar una ganadería más sólida y con una línea más definida, siempre manteniendo la base genética de Torrealta.

En 2009, el trabajo realizado en el campo recibe un reconocimiento importante cuando la ganadería pasa a formar parte del Grupo Primero de la Unión de Criadores de Toros de Lidia.

La ganadería hoy

En 2011 la ganadería queda definitivamente configurada con el nombre de Toros de Mollalta, tal y como se conoce actualmente.

Su divisa es azul y roja, y la señal de las reses es orejisana en ambas orejas.

La representante de la ganadería es Dª Inés López Salinas, mientras que el trabajo diario en el campo lo dirige el mayoral Francisco Blanco, encargado del cuidado del ganado y de la selección de los animales.

El toro que se busca

En Toros de Mollalta se trabaja para criar un toro bien hecho, con movilidad y con calidad cuando embiste, pero siempre con la presencia y seriedad que debe tener un toro bravo.

Criados en las dehesas de El Espino, los toros crecen en libertad dentro del campo, algo fundamental para su desarrollo.

Un hierro joven con futuro

Aunque es una ganadería relativamente joven dentro del campo bravo, Toros de Mollalta ha ido consolidando su nombre gracias al trabajo constante y a la selección cuidadosa de sus animales.

Hoy, en las dehesas del Valle de Alcudia, el hierro continúa su camino con la idea de seguir criando toros con bravura, calidad y emoción, manteniendo viva la tradición del toro bravo.

Un agradecimiento especial a Dª Inés López Salinas y a todo el equipo por abrirnos las puertas de su casa y permitirnos conocer de cerca su trabajo.