Segunda Semifinal del XXIII Certamen
“Zapato de Plata 2026” Toros de Mollalta
Ganadería “Toros de Mollalta” Tirteafuera (Ciudad Real).
La segunda jornada clasificatoria del XXIII Zapato de Plata volvió a poner
de manifiesto la excelente salud del certamen organizado por el Club Taurino de Arnedo, esta vez en la
casa de Dña. Inés López, en la ganadería Toros de Mollalta, escenario de
exigencia y pureza brava.
Si en la finca “El Montecillo” el nivel artístico ya había marcado un listón
alto, lo vivido el domingo 22 confirmó que esta edición camina con paso firme.
El lote de vacas preparado para la ocasión respondió al sentido auténtico del
tentadero: animales bravos, encastados, con transmisión y complicaciones, que
obligaron a los semifinalistas a emplearse a fondo. Vacas que no regalaron nada
y que, precisamente por ello, permitieron calibrar el verdadero momento de cada
aspirante.
Manuel Domínguez, novillero de expresión personal y
variada. Su tentadero tuvo pasajes de gusto y naturalidad, combinando temple y
creatividad, y dejó detalles que conectaron con los aficionados presentes.
Manuel León, de la Escuela Taurina de Badajoz, fue uno de
los nombres propios de la jornada. Cuajó tandas templadas por ambos pitones,
asentado y bien colocado, evidenciando una evolución firme y un concepto cada
vez más definido.
José Antonio de Gracia, de la Escuela Taurina de El Juli,
capaz de imponerse a las embestidas más exigentes. Toreó con autoridad, bajando
la mano y apostando siempre por el muletazo largo, de trazo firme.
Blas Márquez, espigado y de ideas claras, mostró serenidad
y una cabeza muy bien amueblada, resolviendo con criterio las dificultades que
planteó su oponente.
Jaime Torija, de la Escuela Taurina de Guadalajara, dejó la
sensación de estar preparado para dar el salto al escalafón superior.
Seguridad, sitio y capacidad para interpretar las embestidas marcaron su
actuación.
Pedro Gómez, de la Escuela Taurina de Galapagar, con un
concepto definido y la cabeza fría. Apunta maneras y dejó destellos que invitan
a seguir su evolución con atención.
La jornada concluyó con el reconocimiento al esfuerzo de ganaderos,
organización y entidades colaboradoras, entre ellas el propio Club Taurino de Arnedo y el Ayuntamiento de Arnedo, pilares
fundamentales de un certamen que continúa apostando por el futuro de la
tauromaquia.
En definitiva, tarde de alto nivel en Mollalta, donde la bravura exigente de las vacas y la entrega sin reservas de los siete actuantes consolidaron una semifinal de enorme interés y dejaron el listón muy alto para lo que está por venir.
Ganadería “Toros de Mollalta” Tirteafuera (Ciudad Real).
Segunda Semifinal del XXIII Certamen
“Zapato de Plata 2026” Toros de Mollalta
La segunda jornada clasificatoria del XXIII Zapato de Plata volvió a poner
de manifiesto la excelente salud del certamen organizado por el Club Taurino de Arnedo, esta vez en la
casa de Dña. Inés López, en la ganadería Toros de Mollalta, escenario de
exigencia y pureza brava.
Si en la finca “El Montecillo” el nivel
artístico ya había marcado un listón alto, lo vivido el domingo 22 confirmó que
esta edición camina con paso firme. El lote de vacas preparado para la ocasión
respondió al sentido auténtico del tentadero: animales bravos, encastados, con
transmisión y complicaciones, que obligaron a los semifinalistas a emplearse a
fondo. Vacas que no regalaron nada y que, precisamente por ello, permitieron
calibrar el verdadero momento de cada aspirante.
Por el palo del arte destacó Manuel Domínguez, novillero de expresión
personal y variada. Su tentadero tuvo pasajes de gusto y naturalidad,
combinando temple y creatividad, y dejó detalles que conectaron con los
aficionados presentes.
Manuel
León, de la Escuela Taurina de Badajoz, fue uno de los nombres propios
de la jornada. Cuajó tandas templadas por ambos pitones, asentado y bien
colocado, evidenciando una evolución firme y un concepto cada vez más definido.
Muy poderoso se mostró José Antonio de Gracia, de la Escuela
Taurina de El Juli, capaz de imponerse a las embestidas más exigentes. Toreó
con autoridad, bajando la mano y apostando siempre por el muletazo largo, de
trazo firme.
Desde Linares llegaron dos jóvenes con argumentos
sólidos. Alfonso Morales dejó
muletazos de mucho mérito, aunque no pudo redondear su actuación debido al
desigual juego de su vaca; aun así, evidenció maneras y buen concepto. Blas Márquez, espigado y de ideas
claras, mostró serenidad y una cabeza muy bien amueblada, resolviendo con
criterio las dificultades que planteó su oponente.
Jaime
Torija, de la Escuela Taurina de Guadalajara, dejó la sensación de
estar preparado para dar el salto al escalafón superior. Seguridad, sitio y
capacidad para interpretar las embestidas marcaron su actuación.
Cerró la jornada Pedro Gómez, de la Escuela Taurina de Galapagar, con un
concepto definido y la cabeza fría. Apunta maneras y dejó destellos que invitan
a seguir su evolución con atención.
La jornada concluyó con el reconocimiento al
esfuerzo de ganaderos, organización y entidades colaboradoras, entre ellas el
propio Club Taurino de Arnedo y
el Ayuntamiento de Arnedo, pilares
fundamentales de un certamen que continúa apostando por el futuro de la
tauromaquia.
En definitiva, tarde de alto nivel en Mollalta, donde la bravura exigente de las vacas y la entrega sin reservas de los siete actuantes consolidaron una semifinal de enorme interés y dejaron el listón muy alto para lo que está por venir.
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