Álvaro Lorenzo se prepara en Toros de Mollalta
Ganadería “Toros
de Mollalta” Tirteafuera (Ciudad Real).
Con la vista
puesta en la nueva temporada, Álvaro Lorenzo ha elegido el campo bravo de Toros
de Mollalta como escenario de preparación. En la finca “El Espino”, en Tirteafuera
(Almodóvar del Campo, Ciudad Real), el diestro toledano intensifica su puesta a
punto rodeado del toro que mejor encaja con su concepto: serio, con clase y
transmisión, de procedencia Torrealta.
Un torero forjado desde la base
Nacido en
Bargas (Toledo) el 2 de agosto de 1995, comenzó su camino en la Escuela Taurina
de Toledo con apenas 13 años. Más tarde completó su formación junto al matador Daniel
Luque, afinando técnica y personalidad.
Debutó sin
picadores en 2011 en Carrizosa, cortando tres orejas y un rabo. El 26 de mayo
de 2013 lo hizo con caballos en Illescas, paseando tres orejas. Aquella
temporada se alzó con el “Alfarero de Oro” de Villaseca de la Sagra,
confirmando que su nombre empezaba a sonar con fuerza.
Tomó la
alternativa el 14 de mayo de 2016 en Nimes, con El Juli como padrino y Sebastián
Castella como testigo. Un año más tarde confirmó en Las Ventas, plaza donde ha
firmado algunas de sus tardes más importantes, incluyendo una Puerta Grande en
2018 tras cortar tres orejas.
A lo largo
de su trayectoria ha mantenido regularidad en plazas como Madrid, Sevilla,
Valencia o Bilbao, consolidándose como un torero de corte clásico, templado y
profundo al natural.
El escenario: Toros de Mollalta
La ganadería
Toros de Mollalta, sigla UMU, hunde sus raíces en 1998, cuando fue creada con
50 vacas y dos sementales de Torrealta.
En 2007 fue
reestructurada por su actual propiedad, Ganadería El Espino, S.L. La casa
amplió su base con más de doscientas hembras y varios sementales del mismo
origen, reforzando así una línea definida y homogénea.
Desde 2009
forma parte del Grupo Primero de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, y en
2011 quedó definitivamente configurada bajo la denominación actual.
Al frente
del hierro se encuentra la ganadera Dª Inés López Salinas, responsable
de mantener el criterio de selección del encaste. Con divisa azul y roja y
señal de orejisana en ambas orejas, Mollalta apuesta por un toro armónico, con
movilidad y calidad en la embestida, criado en la amplitud y el sosiego del
Valle de Alcudia.
Campo y preparación: unión de conceptos
El tentadero
celebrado estos días fue de hembras, base fundamental para medir la
bravura y la calidad del ganado. En las tientas matinales, bajo la atenta
mirada de la ganadera, se pudo apreciar la conexión entre el torero y la casa
en una jornada marcada por la entrega y la exigencia.
El matador
quiso agradecer especialmente a Dª Inés López Salinas su hospitalidad y el
hecho de abrir las puertas de la finca “El Espino” para esta preparación, así
como al Club Taurino Arnedano por su presencia y apoyo en una cita
significativa dentro de la pretemporada.
El concepto
clásico de Lorenzo encuentra en el toro de Mollalta un aliado ideal para afinar
el temple, la colocación y la profundidad de los muletazos. La preparación en
el campo no es solo física, sino también mental: volver a los orígenes, al silencio
de la dehesa, al toro en su hábitat natural.
Entre
encinas y cercados, el matador pule sensaciones y recupera la esencia del toreo
largo y despacio que le ha dado sus triunfos más importantes.
Mirando a la temporada
Tras
campañas de peso, como la de 2018, en la que sumó 36 corridas y 58 trofeos y
consolidado en el circuito de plazas de primera categoría, Lorenzo afronta el
nuevo curso con la madurez de quien conoce la exigencia de Madrid y la
responsabilidad de su sitio en el escalafón.
La imagen
del torero citando en el campo de Mollalta simboliza algo más que un
entrenamiento: representa la unión entre tradición ganadera y ambición
profesional.
En la
tranquilidad de “El Espino”, el futuro comienza a escribirse cada mañana.
Ganadería “Toros
de Mollalta” Tirteafuera (Ciudad Real).
Dª Inés López Salinas y Álvaro Lorenzo
Álvaro Lorenzo se prepara en Toros de Mollalta
Con la vista
puesta en la nueva temporada, Álvaro Lorenzo ha elegido el campo bravo de Toros
de Mollalta como escenario de preparación. En la finca “El Espino”, en Tirteafuera
(Almodóvar del Campo, Ciudad Real), el diestro toledano intensifica su puesta a
punto rodeado del toro que mejor encaja con su concepto: serio, con clase y
transmisión, de procedencia Torrealta.
Un torero forjado desde la base
Nacido en
Bargas (Toledo) el 2 de agosto de 1995, comenzó su camino en la Escuela Taurina
de Toledo con apenas 13 años. Más tarde completó su formación junto al matador Daniel
Luque, afinando técnica y personalidad.
Debutó sin
picadores en 2011 en Carrizosa, cortando tres orejas y un rabo. El 26 de mayo
de 2013 lo hizo con caballos en Illescas, paseando tres orejas. Aquella
temporada se alzó con el “Alfarero de Oro” de Villaseca de la Sagra,
confirmando que su nombre empezaba a sonar con fuerza.
Tomó la
alternativa el 14 de mayo de 2016 en Nimes, con El Juli como padrino y Sebastián
Castella como testigo. Un año más tarde confirmó en Las Ventas, plaza donde ha
firmado algunas de sus tardes más importantes, incluyendo una Puerta Grande en
2018 tras cortar tres orejas.
A lo largo
de su trayectoria ha mantenido regularidad en plazas como Madrid, Sevilla,
Valencia o Bilbao, consolidándose como un torero de corte clásico, templado y
profundo al natural.
El escenario: Toros de Mollalta
La ganadería
Toros de Mollalta, sigla UMU, hunde sus raíces en 1998, cuando fue creada con
50 vacas y dos sementales de Torrealta.
En 2007 fue
reestructurada por su actual propiedad, Ganadería El Espino, S.L. La casa
amplió su base con más de doscientas hembras y varios sementales del mismo
origen, reforzando así una línea definida y homogénea.
Desde 2009
forma parte del Grupo Primero de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, y en
2011 quedó definitivamente configurada bajo la denominación actual.
Al frente
del hierro se encuentra la ganadera Dª Inés López Salinas, responsable
de mantener el criterio de selección del encaste. Con divisa azul y roja y
señal de orejisana en ambas orejas, Mollalta apuesta por un toro armónico, con
movilidad y calidad en la embestida, criado en la amplitud y el sosiego del
Valle de Alcudia.
Campo y preparación: unión de conceptos
El tentadero
celebrado estos días fue de hembras, base fundamental para medir la
bravura y la calidad del ganado. En las tientas matinales, bajo la atenta
mirada de la ganadera, se pudo apreciar la conexión entre el torero y la casa
en una jornada marcada por la entrega y la exigencia.
El matador
quiso agradecer especialmente a Dª Inés López Salinas su hospitalidad y el
hecho de abrir las puertas de la finca “El Espino” para esta preparación, así
como al Club Taurino Arnedano por su presencia y apoyo en una cita
significativa dentro de la pretemporada.
El concepto
clásico de Lorenzo encuentra en el toro de Mollalta un aliado ideal para afinar
el temple, la colocación y la profundidad de los muletazos. La preparación en
el campo no es solo física, sino también mental: volver a los orígenes, al silencio
de la dehesa, al toro en su hábitat natural.
Entre
encinas y cercados, el matador pule sensaciones y recupera la esencia del toreo
largo y despacio que le ha dado sus triunfos más importantes.
Mirando a la temporada
Tras
campañas de peso, como la de 2018, en la que sumó 36 corridas y 58 trofeos y
consolidado en el circuito de plazas de primera categoría, Lorenzo afronta el
nuevo curso con la madurez de quien conoce la exigencia de Madrid y la
responsabilidad de su sitio en el escalafón.
La imagen
del torero citando en el campo de Mollalta simboliza algo más que un
entrenamiento: representa la unión entre tradición ganadera y ambición
profesional.
En la
tranquilidad de “El Espino”, el futuro comienza a escribirse cada mañana.

















